Científicos como Pasteur y Cagniad-Latour descubrieron el verdadero responsable de la fermentación alcohólica, la levadura, hasta entonces considerado un mero catalizador. Este hecho permitir a los productores de cerveza incrementar el su control sobre la fabricación de la bebida y también eliminar los organismos que le daban un sabor amargo, mejorándolo. Desde entonces, las técnicas de producción, almacenamiento y distribución se han optimizado para producir los máximos beneficios para los productores.

Desgraciadamente, la incesante búsqueda de la máxima eficiencia en detrimento de la calidad, ha supuesto la pérdida del verdadero sabor de la bebida. Esto ha generado un movimiento de retorno a los orígenes artesanales de la cerveza entre algunos sectores artesanos. Esta industria surgió en 1970 en Reino Unido y poco a poco se extendió a Europa y América.
A México llegó a mediados de los 90 generando un movimiento cervecero que actualmente aglutina a 635 productores, produce más de 166,000 hectolitros anuales –0.1% del mercado total nacional de cerveza– y genera cerca de 2,900 empleos, según Enterpreneur un sitio que recaba datos del sector. Al mismo tiempo, proyectos como Free Beer, luchan contra la excesiva mercantilización del producto mediante la creación de recetas al alcance de todos y libres, construidas con las aportaciones de usuarios altruistas.
